El ser humano tiene capacidad de crear lo que se proponga por medio de algo que se llama el pensamiento. La invitación es a transformar. Como pienses abres o cierras caminos.
El pensamiento es una creación que hace el ser, según lo que trae en su información de su madre y de su padre, establecido dentro de sus células, que se llama códigos genéticos. Los códigos genéticos son la información, el origen que queda depositado en el ser, en sus células, en su cuerpo, para luego poder ser según la información que se trae. Pero esto no quiere decir, que sea así como el ser humano deba comportarse, pensar, hablar o como su cuerpo se manifieste en salud o en enfermedad, argumentando que era lo que traía en sus genes, en el origen de padre y madre; no es así; porque cada persona activa un pensamiento limpio y puro o no, o enfermedades, o salud, no es porque traiga aquella información y tiene que ser así, no, esa información se puede modificar al cien por ciento; es más, se puede borrar, retirar y transformar.
Esta enseñanza, regalo de Dios, es para contarles cómo se puede lograr transformar esa información que se trae de los padres. Se puede lograr empezando por limpiar el pensamiento. El pensamiento es la construcción que se hace de aquel origen ya dicho, más todos aquellos estados que se interiorizan de la madre, del padre, de su familia y de todo el entorno que va creando en su estado mental, en su psiquismo, durante el camino de su existencia, todas sus experiencias, todas sus vivencias; pero está en el libre proceder de cada persona cambiar, transformar, lo que le de tristeza, lo que le cause dolor, miedo, rencor, lo que le despierte rabia, duda, todo lo que le limite o le frene.
Cómo transformarlo: si la persona está adulta y tiene estados muy intranquilos que lo agobian, lo enferman mentalmente, que lo angustian, o que tiene muchas enfermedades en su cuerpo, porque las enfermedades son dolores del alma, del psiquismo, del ser. Entonces, es ir a evaluar: qué traigo de dolor de mi madre y de mi padre; y si no encuentra estado intranquilo, porque siente que todo ha estado muy bien, deberá empezar a revisar cómo ha caminado con los seres que lo han acompañado, sea hermanos, hermanas, familia, maestros, parejas, todo aquello; y debe ir escribiendo, no para alimentar dolor, sino para que vaya entendiendo cuándo vivió una situación que le causó mucha rabia, cuándo vivió una situación que le causó maltrato, cuándo vivió una situación que le causó miedo, ira, soberbia o alguna reacción corporal; y apenas vaya viviendo, sintiendo, o entendiendo cada uno de aquellos estados, se debe tener muy claro, el no alimentar ningún estado apagado que alguna vez se despertó y que aún perpetúa o está, sino que empieza a decirse:
me libero de aquel estado del ayer que no corresponde al hoy, libero aquel ser de ese estado que creó y que hizo se me despertara esta situación intranquila, no cargo sus estados apagados, entiendo que tiene una historia que le hizo proceder de esa manera, no lo tomo para mí, lo retiro de mí, libero a esa persona y me libero.
Y se queda allí un momento, sintiendo que su ser es un destello de Luz cristalino, sintiendo que va limpiando su estado mental, su psiquismo, sus células, sus códigos genéticos, toda la información del ayer; y lo hace así cinco o diez minutos, y ora oración Padrenuestro u oración de liberación* o la oración que a bien sienta. Y así va a estar transformando. Y luego, se dice: voy a seguir pensando de manera clara, desde la Luz, entendiendo, no recordando el ayer, no mirando el mañana con rabia, con prevención, con dolor, con miedo; todo lo miraré siempre buscando solución, no juzgando, entendiendo, transformando; y siempre caminando con la mirada de cómo logro aquello, cómo entiendo esto, cómo no descargo en aquel o en aquella ni en mí; y empieza a buscar soluciones.
Allí empieza su ser a crear, a crear desde el pensamiento nuevas vivencias, a crear desde el pensamiento un cierre del ayer, tiempo que ya no corresponde al hoy, entendiéndolo; así será que lleve al pensamiento a que todo lo que llegue lo vea en entendimiento, liberándolo y transformándolo..
Miremos una situación: aquella persona se portó conmigo de manera muy grosera y maltratante, ¡cómo lo voy a olvidar! Si esto le sucede, para entrar en transformación es bueno decirse: «No caeré en la trampa de aquella persona que trae estados muy intranquilos; ni siquiera sabe de sí misma, no tiene estados amorosos ni bondadosos para su ser. «¿Por qué voy a recibir aquello?», si se está comportando así, es porque no tiene claridad de su ser, no hay amor, no hay bondad. No es juzgando ni criticando, sino entendiendo. Entonces, se dice: «Libero esto que no es de la luz, no lo tomo, lo retiro de mí, no le guardo rencor; porque si le guardo rencor estoy más apagado que ella o que aquel, y me quedo atrapado o atrapada recibiendo todo aquello». Y entonces, se activa en el ser: «No puedo, no soy capaz, pobrecito de mí por lo que me hicieron». Allí entra en autocompasión, y eso no lo debe permitir.
Solo es pensar que ese ser necesita ayuda; y aunque en el momento no se la pueda dar, sí puede ayudarlo liberándolo y liberando su propio ser. Así que, es muy importante que el pensamiento siempre se lleve a entender, hablándose a sí mismo, y que ese pensamiento se convierta en un hecho a través de las palabras; mirando cómo entender la situación no grata que vivió, para no cargarla, para liberarla, para liberarse, trascender y transformar todo aquello.
El pensamiento es el inicio de un camino para un bien o para un estado intranquilo. Así es que, se debe estar muy atento o atenta a qué predomina en el pensamiento: ¿Piensas con rabia cuando algo te sucede? ¿Piensas en la cotidianidad con juicio, señalando? ¿En el pensamiento predomina el condenar lo que pasa a tu alrededor, a los seres queridos: esposo, esposa, hijos, a los amigos o amigas? ¿Cómo piensas a diario? ¿Cuando algo te dicen, tu pensamiento es de discernimiento, de entendimiento, en la verdad? ¿O estás queriendo entrar en vidas de seres humanos que no te corresponden, queriendo indagar en estados personales de otros seres que no son de tu incumbencia? Allí puedes reflexionar y decirte: «¿Para qué estoy pensando si quiero saber esto o lo otro, cuando no es de mi correspondencia y no puedo ayudar ni hacer nada allí?».
Si puedes ayudar, entonces, solo mira cómo puedes hacerlo dando solución; de lo contario, evalúa, cuál es tu pensamiento constante: ¿sientes alegría? ¿Piensas que estás en alegría? Pensar en alegría es disfrutar lo que se tiene, valorar lo que se vive, agradecer lo que está transitando día a día, hasta lo más mínimo de lo mínimo agradecerlo, lo que ha crecido cada día, las bondades que recibe, valorar lo que vive y a los seres que lo rodean. Agradecer, eso es alegría. ¿Piensas cada día en agradecer todo, tu ser, al amigo, a la amiga, al padre, a la madre, al esposo, esposa, hijo, hija? ¿Lo haces?
La forma de pensar lleva a palabras sabias si el pensamiento es limpio y puro. Ya he dicho como es un pensamiento limpio y puro, lo recuerdo: entendiendo, no juzgando, no criticando, liberando, liberándose, transformando, trascendiendo, siempre pensando en cuál es la solución; eso es un pensamiento limpio y puro, que lleva a palabras de enseñanza, de claridad, de sabiduría, y que esto lleva a acciones de creación, de logros, de transformación; y si algo no dio un buen resultado, el pensamiento se seguirá manteniendo desde la Luz; ejemplo: en esto no me fue bien, pero estaré atento o atenta de pensar en bondad y cómo hacer que lo siguiente se dé bien; y allí entraría en la perseverancia, que es el discernimiento, es la claridad, la verdad, el entendimiento de sí esto no salió bien como creía, entonces no me dejo apagar renegando, sintiéndome frustrado o frustrada, no, sino pensar: aprendí esto.., me enseñó que el camino es otro, entonces pensaré cómo hacer creación para este nuevo camino.
Así es que los seres humanos debemos pensar, si así pensamos todos, el mundo entero se transforma. Un llamado a las madres y padres: por favor, orienten así a sus hijos e hijas. Jóvenes, niños y niñas: si sus padres no lo ven así, por favor enséñenles a ellos, ya que los hijos también tienen la claridad para enseñar a sus padres desde la bondad, desde el respeto, desde el amor y desde la sabiduría que se tiene y que se trae. Maestros, docentes, escuchen: enséñenlo a sus alumnos. Si los maestros lo enseñan a sus alumnos en todas las instituciones educativas, el mundo se transforma, porque el pensamiento apagado es lo que lleva a palabras maltrechas y a acciones que golpean y maltratan. Así es que, si hay pensamientos limpios y puros, habrá grandes dirigentes, grandes papás, mamás, grandes maestros; y siempre habrá solución, solución, porque siempre está predominando la Luz en el pensamiento, que es la creación del ser para decir y para hacer.
Entonces, es importante revisar la existencia desde el inicio, no para culpar ni para activar dolor, sino para entender porqué se trae una forma de ser: si se trae un estado amargo, de negación ante la vida, de no aceptar, de no valorar; el propósito es no quedarse allí lamentándose, ni alimentando aquel estado apagado. Nadie va a decirte cómo hacerlo. Muchos te pueden orientar, como yo hoy te estoy mostrando estas enseñanzas desde la Luz de Dios, solo, que es tu libre proceder, tu libre decidir el aceptar si quieres hacer o no. Si quieres transformar desde la Luz, lo primero es que te digas: quiero hacer por mí, estoy dispuesto o dispuesta, quiero transformar.
Si cada persona así lo dice cada día, y cuando le llegue estados apagados, se dice: esto del ayer, no corresponde al hoy, desde hoy empiezo a ser un nuevo ser, que pensaré siempre en claridad, desde la verdad, desde el agradecimiento, desde la valoración, desde el entendimiento, desde la transformación; y empieza a evaluarse y a mirar cómo habla, cómo piensa y lo va cambiando; si esto lo hacemos muchos seres, el mundo transformaría.
Llego como enviada de Dios, para entregarle estas enseñanzas, para que todos transformemos y solamente pensemos desde la Luz, desde la claridad, desde el amor, desde la verdad, desde la solidaridad, desde el respeto, desde el entendimiento, desde la ayuda mutua, para hacer por cada uno; y para que el planeta y los seres humanos vivamos en unidad, no haya personas aguantando hambre, no haya maltrato en las familias; haya respeto en las dirigencias, en las instituciones, en los hogares, en los pueblos, en las ciudades, en los países; esto no es un estado iluso, ni soñador, usted que me escucha, sabe que no; es un llamado, para que todos despertemos esa capacidad Divina de tener claridad en el pensamiento, siendo siempre de verdad, de discernimiento, de entendimiento y de construcción para el bien de cada uno y de todos.
Evalúese, obsérvese. No evalúe a otros, ni esté observando a otros. Evalúe su ser, observe su ser para que se transforme. Cuídese de no decir: !Para qué voy a cambiar si aquel no cambia, ni aquel o aquella tampoco, mi esposa o mi esposo no cambia; si dice esto, entonces nunca se va a transformar, porque no puede esperar que otros hagan para que usted haga. Si cada uno hace, por reflejo, los que están a su lado van a decir: ¡oh! que maravilla aquella persona cómo ha transformado, ya no grita, ya no critica, ya no se enoja, ya no reniega, ya no se queja, lo que hace es con amor, con bondad, persevera, entiende, habla con sabiduría, enseña; y entonces, van a querer ser así, no por comparación ni competencia, sino por alegría, bienestar, disfrute, para tener una vida plena, tranquila y de crecimiento.
Entonces, les hago un llamado para que todos evaluemos cómo estamos viviendo: si en la claridad, en la tranquilidad, en la construcción desde la Luz, en la creación; o estamos viviendo en dolor, en enfermedad del cuerpo, de la mente; porque cuando la mente no está clara y está en angustia, en confusión, en miedos, en estados intranquilos, apagados, el cuerpo va a estar enfermo de una o de otra manera.
Un pensamiento limpio son palabras sabias, un cuerpo sano y acciones de creación
para el bien propio, el de muchos otros y el del mundo entero
Le llamo entonces, para que cada uno se observe cómo es su forma de pensar. Y vuelvo y le digo: no es para que se critique, se culpe, se maltrate, no, es para que evalúe qué tiene que liberar, qué tiene que entender, qué tiene que trascender; y transforme, para tener pensamientos limpios, puros; que todos, absolutamente todos los seres humanos, lo podemos lograr, porque todos traemos en los códigos genéticos la información Divina, la información de Dios, que es la sabiduría, la bondad, la verdad, el conocimiento, para que haya creación para bien de todos; todo lo traemos, solo que debemos despertarla; ¿cómo se despierta? Tomando conciencia de cómo somos, qué decimos, qué hablamos y qué hacemos; y allí, tomar conciencia de qué está bien, qué hay que transformar, que no es de bien para sí mismo, qué no es de bien para otros, e inmediatamente empezar a decir: voy a transformar esto…, lo voy a corregir; y se pone un tiempo, un mes o dos meses; si luego se evalúa y ve que no logró, entonces lo hará otro mes; y si aún no lo logra, se evalúa por qué no lo logró y lo hará otro mes, y lo seguirá trabajando hasta que lo vaya venciendo y transformando. Y va a notar que, si el cuerpo está enfermo, empieza a mejorarse; si la mente está intranquila, empieza a tener una mente tranquila; si no tenía logros, va a empezar a encontrar que tiene muchos logros, progresos y triunfos.
Les dejo estas enseñanzas de Dios Padre. No estoy hablando de religión, no se confunda; cuando se habla de Dios, en muchos seres aparece el interrogante: «¿De qué religión será?», y pueden decir: «¿Por cuál camino nos quiere convencer esta señora?». Les aclaro: por ninguno, no vengo a convencer a nadie. Les entrego sabiduría y conocimiento desde la Luz Divina para que usted, en su libre proceder, elija si quiere abrir caminos de transformación para tener una vida plena y tranquila, con un cuerpo sano, y ayudar a sus seres queridos y a los seres humanos en libre albedrío.
Entonces, aproveche estos regalos de Dios, que solamente son un llamado a que hagamos, para que cada uno transitemos por la tierra de una manera amorosa, bondadosa, dichosa y de servicio para sí mismo y para la humanidad entera. Comparta estas enseñanzas, cuénteselas a sus hijos, a sus parejas, a sus alumnos, a los amigos, porque si todos lo hacemos y todos empezamos a manejar este lenguaje de Luz, el planeta se transforma; no es un estado utópico, es un estado de Luz, es un llamado, porque es una realidad actual transformar de inmediato, para que se acaben tantos estados intranquilos, tantas ansiedades, tantas confusiones, tantas depresiones; porque aquello sucede por la no conexión con la claridad Divina que habita en cada uno; y entonces, se acomodan estados apagados para que no encuentren el sendero de la Luz, de la verdad y de la vida.
Despertemos, despertemos, despertemos. Aprovechemos estas enseñanzas, que son un regalo del Cielo,
transforme su ser, evalúe cómo piensa y allí cómo habla y cuáles han sido sus acciones.
Escuche este mensaje una y otra vez, y practíquelo, que es una enseñanza de Dios Padre, para que sea muy feliz y ayude a otros a ser muy felices.
Esta es una invitación para crecer y entrar en dicha. Y hagamos para que la tierra esté oxigenada y en una vibración alta, porque si pensamos desde la Luz, la tierra es una unidad con nosotros y al sentirnos en claridad, bondad, ella va a empezar a tener mucha armonía; y el agua va a empezar a sentir nuestra claridad con la tierra y va a haber transformación; y el aire va a empezar a sentir la pureza y entrará en liberación, y el fuego que viene del sol retirará la densidad y empezará a activarse la Luz que nos da sabiduría y claridad. No somos aparte de la tierra, del aire, del agua y del fuego, somos una unidad; esto no es un llamado romántico, es un llamado a hacer por cada uno, por la vida.
Si la tierra, el aire, el agua y el fuego están en salud, con vida, tendremos vida, porque unidad somos con ellos.
Escuche este mensaje varias veces, entiéndalo bien, practíquelo, enséñelo, compártalo.
Dios Padre me dicta todos estos mensajes. Hasta hoy me ha dictado ocho libros con enseñanzas maravillosas, para que todos las apliquemos y despertemos en la Luz Divina y ayudemos para que la tierra no muera, sino que le demos vida y vida con ella tengamos. Con mucho amor y alegría les entrego estas enseñanzas, para que usted las reflexione, las trabaje y se transforme. Y por favor, escribame sus logros, lo que usted transformó, lo que usted ha enseñado para bien de muchos otros; y así, entre todos, nos ayudamos y crecemos.
Le invito a consultar el enlace a continuación, donde encontrará la reseña de cada uno de los Libros de Vida para orientarse en sus enseñanzas. Dese este maravilloso regalo. Adquiéralos. No son libros de religión, sino enseñanzas prácticas que llevan a alta transformación, dando solución en su vida para que transite por un sendero de claridad y de dicha. Da clic aquí: https://despiertatuluzysefeliz.com/secciones/libros-de-vida/
*Oración de Liberación
Padre nuestro que estáis en el Cielo, vuestro nombre habita en
nuestras mentes para que Luz en ellas sea.
Habitadme desde la Luz, acompañadme desde la verdad
y guiadme desde el amor.
Dadme el Pan de la Luz para que mi materia sea Unidad.
Bendecidme, así como yo debo bendecir a mi hermano.
Abrigadme para que retiréis de mi ser la oscuridad.
Selladme mis pasos, mis pensamientos y mis actos
con vuestra Luz Divina.
Mi sendero es vuestro sendero.
Amén, amén, amén. Así sea.
